Anecdotario: Fabricando un Padre

Publicado: diciembre 13, 2010 en Anecdotario

En el Anecdotario de esta semana!!!! disfrútenlo
En el taller más extraño y         sublime conocido, se reunieron los grandes arquitectos, los afamados         carpinteros y los mejores obreros celestiales que debían fabricar al         padre perfecto:
 "Debe ser fuerte", comentó uno.
 "También, debe ser dulce", comentó otro experto.
 "Debe tener firmeza y mansedumbre: tiene que saber dar buenos         consejos".
 "Debe ser justo en momentos decisivos, alegre y comprensivo en los         momentos tiernos".
 "¿Cómo es posible, interrogó un obrero, poner tal cantidad de         cosas en un solo cuerpo"?
 "Es fácil", contestó el ingeniero. "Sólo tenemos que         crear un hombre con la fuerza del hierro y que tenga corazón de         caramelo".
 Todos rieron ante la ocurrencia y se escucho una voz (era el Maestro,         dueño del taller del cielo):
 "Veo que al fin comienzan, comentó sonriendo. No es fácil la         tarea es cierto, pero no es imposible si ponen interés y amor en         ello".
 Y tomando en sus manos un puñado de tierra, comenzó a darle forma.
 "¿Tierra?, preguntó sorprendido uno de los arquitectos. ¡Pensé         que lo fabricaríamos de mármol, o marfil o piedras preciosas!.
 "Este material es necesario para que sea humilde, le contestó el         Maestro.
 Y extendiendo su mano sacó de las estrellas oro y lo añadió a la         masa.
 "Esto es para que en pruebas brille y se mantenga firme".
 Agregó a todo aquello, amor, sabiduría, le dio forma, le sopló de su         aliento y cobró vida, pero... faltaba algo, pues en su pecho le quedaba         un hueco.
 "¿Y qué pondrás ahí?", preguntó uno de los obreros.
 Y abriendo su propio pecho, y ante los ojos asombrados de aquellos         arquitectos, sacó su corazón, y le arrancó un pedazo, y lo puso en el         centro de aquel hueco.
 Dos lágrimas salieron de sus ojos mientras volvía a su lugar su corazón         ensangrentado.
 ¿Por qué has hecho tal cosa?", le interrogó un ángel obrero.
 Y aún sangrando, le contestó el Maestro:
 "Esto hará que me busque en momentos de angustia, que sea justo y         recto, que perdone y corrija con paciencia, y sobre todo, que esté         dispuesto aún al sacrificio por los suyos y que dirija a sus hijos con         su ejemplo, por que al final de su largo trabajo, cuando haya terminado         su tarea de padre allá en la tierra, regresará hasta mí. Y satisfecho         por su buena labor, yo le daré un lugar aquí en mi reino. Le extenderé         mi mano, descansará en mi pecho y tendrá Vida Eterna.
 Pues yo también soy Padre y por él, por su bien, para otorgarle vida,         me arranqué del corazón un pedazo de amor y lo puse en su pecho. Para         que a mí regrese, guiado por la sangre que derramé por él en una         cruz, para darle perdón, para mostrarle que aunque es duro ser padre,         cuando extiendes tus brazos y perdonas, la recompensa es vida, gozo y         amor eterno.
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